Es una especie rara, poco conocida que crece en bosques montanos del noroccidente de Colombia.
Su fruto, de entre 3 y 5 centímetros, contiene en su interior una pulpa carnosa, jugosa y dulce que recuerda al sabor del caímo amarillo.
La madera de este árbol es muy resistente a la interperie y no tuerce al aserrar.
